Cuando por primera vez hablamos de adentrarnos en el desierto del Sahara, como un lugar sin igual para los amantes de la fotografía, nos encontrábamos mucho más al norte, en la helada Islandia. Mi buen amigo Josep Egea, Director y propietario de EVADIUM, se encontraba entonces muy cansado por el esfuerzo realizado y los trastornos de cambiar la noche por el día como para trasladarse mentalmente a un lugar en el que no había estado nunca. Sin embargo, su buen olfato hizo que aquella idea planteada en julio de 2008 fuese creciendo poco a poco y tomando forma, hasta que a finales de dicho año y tras recibir información detallada de otro buen amigo fotógrafo, Alexis de Villar, que ya se había pateado la zona, me comunicó su decisión de llevar a cabo una primera exploración al desierto del Sahara. Y así, poder comprobar in situ las alabanzas que yo previamente le había hecho sobre las localizaciones fotográficas del lugar.
Como dijo alguien: el peor viaje es siempre aquel que no se emprende nunca.
Otro magnífico fotógrafo, Chavi Nandez, decidió acompañarnos en la exploración partiendo dos días antes que nosotros en un vuelo a Marrakesh. Por fin llegó el ansiado día y Joseph y yo quedamos citados a las 8:30 en la terminal 1 del aeropuerto de Barajas. El vuelo Madrid/ Marrakesh lo realizaríamos con la compañía Easy Jet. El vuelo era realmente de “bajo coste” en la página web donde se publicitaba. No obstante, luego fueron añadiéndose otros conceptos que hacía que, aunque siguiese siendo barato, ya no lo era tanto. Resultó que ilusionado ambos con el viaje, nos pusimos en la cola, charlando intensamente sobre la aventura que nos esperaba. Resultó que esa ilusionante charla nos salió bastante cara, pues cuando llegamos al mostrador el empleado de la citada compañía, nos manifestó que vuelo ya estaba cerrado. Nos quedamos más fríos que en Islandia. Protestamos diciendo que no habían avisado ni por altavoz ni por otro mecanismo, pero la queja cayó en saco roto. Nos dirigimos sin resignarnos al mostrador de atención al usuario de Easy Jet y allí nos encontramos con otra larga cola de reclamantes por distintos y muy variadas razones. Por lo que sin pensarlo dos veces preguntamos por los próximos vuelos a Marrakesh y al fin pudimos coger dos de las tres últimas plazas en un vuelo de Iberia que salía una cuatro horas más tarde. La broma nos costó “unos cuantos” euros más. Llamamos a Chavi y al guía que nos esperaban para decirles que nos retrasaríamos en la llegada. De hecho, dimos por prácticamente perdido el día en lo que a fotografía y localizaciones se refería.
Pero lo importante, fue que al fin salimos y llegamos a nuestro destino: el aeropuerto de Marrakesh. Allí nos esperaban pacientemente Chavi y 2 auténticos beduinos del desierto, “Maluk” y “Mershu”, (así los llamaré, dado que la difícil pronunciación árabe me hacía prácticamente imposible acercarme a una remota pronunciación de sus nombres) . Para ellos Marrakesh es una ciudad 800 o 700 km al norte de donde viven. Eran las seis de la tarde y nos acoplamos en un Toyota Land Cruiser para hacer parte del camino, (unos 200 km), atravesando la cordillera del bajo Atlas, cuyos puertos nevados intuimos , más que vimos, a través de las luces del coche en la noche y las numerosísimas curvas del trazado. Esa noche comimos nuestro primer cordero y Tagin, de los muchos que nos esperaban, en mitad del Atlas, en un pequeño pueblo del camino. Por fin sobre las 12 de la noche llegamos a las cercanías de la Kasbah de Ait ben Haddou declarada patrimonio de la humanidad.
Esta es la foto, de nuestro primer despertar el pasado día 26 febrero con nuestros amables y siempre atentos beduinos del desierto.
(Continuará…)






6 Comentarios
Marzo 8th, 2009 at 11:37 am
magnifica, tiene un aire “futurista”…
saludos
Marzo 8th, 2009 at 12:44 pm
Muy chula la crónica Javier, enhorabuena
Marzo 8th, 2009 at 1:57 pm
Javier cuando leo y veo estas cosas, se me ponen los pelos de punta. ¿Sabes lo frustrante qué es tener la capacidad técnica y estética y no tener ni equipo ni tiempo ni libertad ni un euro para estas cosas? Sé que estoy hecho para este tipo de iniciativas, pero…en otra vida lo haré, ja ja ja! Hay que tomárselo a broma. Disfruta tú que puedes!
Marzo 8th, 2009 at 5:03 pm
Al fin te decides a empezar la crónica, Javier… ¡Felicidades! Con un cronista y un compañero así da gusto viajar…
Las fotos chulas, pero tengo ganas de ver algunas de las obras maestras que seguro hiciste… ¡No seas avaro!
))
Por cierto, nuestros amigos beduinos se llaman Mahjoub y Mouloud. Seguro que también tienes buenos retratos suyos…
Un abrazo
–
Josep
Marzo 8th, 2009 at 10:46 pm
javier, espero con ansia ver tus fotos ya que Chavi con las suyas me han abierto e l apetito,
.
interesante cronica.
un abrazp
Marzo 20th, 2009 at 3:50 pm
[...] Cuaderno de viaje al desierto del Sahara. I [...]
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