…/ Pero el COLOR en la India, como casi todo allí, no es solo una cuestión estética. Es, como casi todo en la India una señal de vitalidad, de amabilidad y alegría, (la sonrisa, las ganas de agradar sin ser pesados es una constante), y también es en cierta forma, un acto de adoración y “prueba” para los devotos de la presencia omnipresente de uno o muchos de los dioses del país. Contrasta con los trajes de negro riguroso de algunas religiones y culturas que significan, por el contrario, luto, seriedad, tristeza, recogimiento,…
Estando paseando mi primera noche en Haridwar, lugar donde se celebraba el Kumbhamela, por la orilla del Ganjes vi a un grupo de personas que realizaban el rito Hindú del funeral arrojando tras unos rezo las cenizas del difunto a las aguas de este río sagrado. Cuando pasamos y nos vieron con nuestras cámaras volvieron la cabeza sonrientes. Y es que la muerte conlleva para esta los Hindúes el ciclo de la reencarnación, por lo que se asume con una naturalidad que a los occidentales nos extraña. En la india lo sagrado no está únicamente constreñido a los templos y los santuarios aparecen casi tras cada esquina. La vida parece girar en torno a lo religioso… las personas que saludas muy frecuentemente juntan las manos, como rezando, y ofrecen un “Namaste” con una ligera inclinación a todos quienes se lo ofrece. No obstante el sentido de la religioso en el Hinduismo no se parece en nada a como lo entiende los católicos o los musulmanes practicantes.
En esta imagen vemos a mujeres, que casi desnudas, realizan un rito religioso en el Ganga, (su concepto del pudor es también muy distinto al nuestro) donde se sumergen para “lavar ” su alma inmortal y realizar sus oraciones. Casi siempre esta presente el rito del fuego como elemento purificador y la ofrenda de flores, aquí en primer plano. El peregrinaje al Kumbhamela es la mayor concentración humana del mundo.


















